Las almas de From Software: Un universo de coincidencias

Las almas de From Software: Un universo de coincidencias

Si algo ha sabido lograr From Software es poder crear un universo increíblemente rico sin contar mucho, dejando al jugador como un investigador, uniendo las diferentes piezas del puzle para crear un enorme tapiz que ata todos los cabos de la historia. A pesar que el comienzo de la historia se encuentra en la ya desaparecida King’s Quest, nos centraremos en narrar los acontecimientos y las teorías que he podido encontrar en los distintos mundos ya que, a pesar que la compañía declaró que cada entrega cuenta su propia historia, el mundo de las almas es uno lleno de coincidencias. Con la llegada en Marzo de Bloodborne y en Abril de la versión mejorada de Dark Souls II, es el mejor momento para hablar de las coincidencias de los reinos y de las muchas teorías abiertas.

Boletaria, Lordran y Drangleic. Los tres mundos donde se han desarrollado las historias que hemos vivido y sufrido son el punto principal donde se sostienen las distintas teorías que unen estos mundos tan distintos y al a vez tan iguales.

Allant, Gwyn y Nashandra son la última piedra a la que nos enfrentaremos en nuestro peregrinaje. Ambición, Orgullo y Decadencia y Poder.
Allant, Gwyn y Nashandra son la última piedra a la que nos enfrentaremos en nuestro peregrinaje. Ambición, Orgullo y Decadencia y Poder.

Boletaria fue el mundo en el que se situaba Demon’s Souls. El jugador visitaba distintas zonas del reino desde unas misteriosas piedras que se encontraban en el Nexo, donde los supervivientes de la fatídica Niebla encontraban refugio. Nuestro objetivo era recorrer los distintos niveles para llegar al trono donde residía el rey Allant, el causante del despertar del Anciano y de la llegada de la Niebla. Sin embargo, una cosa nos llamaba la atención en el nexo y es que una de las piedras estaba rota, una piedra que llevaba al mundo de los gigantes, un mundo situado en tierras norteñas que estaba en guerra con Boletaria.

Damos un salto en el tiempo para ir a Lordran, el reino del primer Dark Souls. Pese a que en esta entrega no se hacía mención a los gigantes, muchos de los personajes que, supuestamente, eran humanos o al menos antropomorfos, tenían un tamaño mucho mayor que el del personaje principal, el último peregrino.  Ya fuesen Ornstein, Smough, las dos hijas de Gwyn o el propio Gwyn, el Señor de la Ceniza, eran de una altura mayor, no tanto para ser llamados “Gigantes”, pero sin duda, es algo que se pueda observar a simple vista.

Finalmente, llegamos a Drangleic. El último reino que podemos visitar –de momento- en la saga vuelve a traer a los gigantes como punto de referencia argumental. En nuestro viaje por este mundo, encontraremos varios cuerpos de gigantes muertos, que podremos acceder a sus memorias en un momento casi final de la historia. Lo más sorprendente que podemos encontrar en estos recuerdos es que viajaremos a punto anterior en la historia donde veremos una batalla entre los soldados de, supuestamente, Drangleic y los gigantes. Pero es aquí donde encontraremos a El Señor de los Gigantes, un personaje que guarda un gran parecido con un viejo conocido: Gwyn, el Señor de la Ceniza, por sus ropas y espada.

Gwyn - Gigante
Gwyn y El Señor de los Gigantes comparten arma y ropa.

Esta teoría apoya el hecho de que es posible que todo lo que ocurre en la saga de las almas sea un ciclo que no parece tener fin. Gwyn, el Señor de la Ceniza, encabezó la guerra contra los dragones, dejando de lado a un mal mucho mayor, Manus, el padre del abismo, extendiéndolo para que la Llama que protegía el reino de Lordran se apagase. Cuando Gwyn se dio cuenta de ella, era demasiado tarde para avivarla por un método normal y decidió sacrificar su alma para hacer que la fuerza de la Llama siguiese brillando brevemente, sin embargo, en el proceso, el una vez glorioso señor de la ceniza se convirtió en un Hueco carente de todo tipo de emociones e incluso Lordran sufrió las consecuencias, ya que el espacio-tiempo quedó destrozado, mezclando diferentes épocas de la historia en un mismo lugar. Cuando derrotábamos a nuestro enemigo, teníamos dos formas de acabar la historia, pero sólo una de ellas es la que se ha usado como “canon”: Sacrificando nuestra alma para reavivar la llama, el título no dejaba bien claro el destino del reino, pero sí veíamos como se extendía más de la hoguera. Sabiendo lo que el fuego significa, podemos suponer que Lordran se purificó de la maldad que la había asolado, quedándose vinculada nuestra alma con la Llama original.

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Garl Vinland (Izquierda) y Velstadt (Derecha) tienen un parecido más que evidente.

¿Y si el mundo se hubiese reiniciado? ¿Y si Drangleic se hubiese creado a partir de los recuerdos fragmentados del último peregrino? No son pocas las pistas que nos dan para pensar en ello, como veremos en el uso de ciertos bosses, como el Viejo Matadragones –exactamente igual a Ornstein-, o Los Señores Esqueleto, que guardan un más que cierto parecido con Nito. Por si esto fuera poco, muchos de los escenarios por los que cruzaremos en nuestra aventura también tienen una gran reminiscencia a aquellos que ya viajamos en el primer Dark Souls, ya que la Torre de Heide recuerda a Anor Londo, además, es en ese lugar donde nos encontramos con el viejo conocido mencionado anteriormente. También encontraremos a uno de los personajes más emotivos de Demon’s Souls, el fiel protector Garl Vinland que tiene un gran parecido con Velstadt, también fiel protector del lugar donde vaga el rey Vendrick. No sólo ambos dos parecen tener la misma armadura y arma, también hacen el mismo papel de protector absoluto de aquel al que le juraron fidelidad eterna, sea cual fuese el precio.

Esto también nos lleva a la posibilidad de que el rey Vendrick sea, ni más ni menos, que el último peregrino. Si recordáis, Gwyn, al sacrificar su alma para avivar la Llama se convirtió en un cuerpo Hueco que sólo podía luchar a aquel que pretendiese acercarse a aquello que quería proteger y por lo que se sacrificó. Vendrick, sin embargo, no se encuentra cerca de la Llama original –que ha desaparecido en Drangleic-, pero sí se halla en el mismo estado catatónico que el Señor de la Ceniza, reaccionando sólo al chocar de las espadas. ¿Tendrá algún tipo de relación?

Otra de las coincidencias que podemos encontrar reside en la semejanza de las Guardianas de Fuego. En el primer Dark Souls, luchábamos contra Quelaag, una bruja piromante consumida por el poder del Caos –como le pasó a la Cuna del Caos antes de la destrucción de Izalith-, mientras que en su secuela, teníamos que combatir contra La Pecadora Perdida, cuyas pistas nos indican que también era una bruja piromante y que incluso podía ser una de las Guardianas de Fuego que fue secuestrada por el pecado que cometió. Sin embargo, otra de las teorías apunta a un triángulo amoroso entre La Última Pecadora y el príncipe y princesa que fueron encerrados en los campanarios del Sol y de la Luna. Personalmente, me inclino más a pensar en la relación que hay entre Quelaag y la Pecadora que en un simple triángulo amoroso, como podemos descubrir al ver que la misma espada –La Espada del Caos- se puede crear a partir de las almas de ambos jefes.

Mucha gente criticaba a Dark Souls II por la falta de cohesión en la estructura del mundo, que también le había quedado a su anterior entrega, pero, ¿qué pasaría si estuviese hecho así a propósito? Ya hemos podido ver que a From Software le gusta jugar con sus historias y sus universos. Mientras que los supervivientes de Lordran iban perdiendo su humanidad, aquellos que llegan en su peregrinaje a Drangleic pierden poco a poco la memoria –algo que podemos observar en el máximo de barra de vida cada vez que morimos, un pequeño detalle-, hasta convertirse en Huecos. Tenemos que asistir a la desgarradora historia de un padre y una hija que se buscan y que, a pesar de estar a escasos metros no se dan cuenta de que son aquello que tanto anhelan encontrar en ese oscuro lugar.

Black and Emerald
La Dama de Negro y La Heraldo de Esmeralda fueron nuestras guías durante nuestra estancia en Boletaria y Drangleic.

Drangleic, como mundo fragmentado, es perfecto tal como está. Esta perfección nos permite elaborar la idea de que el mundo de Dark Souls II está creado a partir de los recuerdos rotos del último peregrino y que Drangleic es, en realidad, una nueva Lordran. Pero, ¿cómo se puede enlazar Demon’s Souls y Dark Souls? Quizá la única forma de hacerlo sea a través de la Dama de Negro y la Heraldo de Esmeralda, ambas figuras femeninas que ayudan a nuestro personaje y que saben usar las almas para hacernos más fuertes. Sin embargo, no profundizaré en esta teoría ya que no está tan explicada ni desarrollada dentro del juego como otras.

Pero, sí podemos ver como Demon’s Souls y el futuro Bloodborne están unidos, gracias a un vídeo en el que un jugador de la Alpha pudo acceder a una zona cerrada y se enfrentó con un nuevo jefe que, al acabar con el jugador, dijo la oración “Umbasa”, algo que los seguidores de Saint Urbain en el primer Souls mencionaban al hablar con ellos.

El hecho de que la propia From Software dijera que no había conexión entre ambas entregas de las almas oscuras no quiere decir que no lo sean y el ejemplo más claro lo podemos tener en Nashandra: la última piedra en nuestro duro viaje. Como ya sabéis, con las almas de los diferentes jefes podemos crear distintas armas o conseguir nuevas magias. Con la de Nashandra, podemos hacer tres armas diferentes: una guadaña, una campana y un arco. Lo curioso lo encontraremos en la misma frase que se encuentra en la descripción:

«The Old one of the Abyss was reborn in death, split into miniscule fragments, and spread across the land.»

«El Anciano del Abismo renació en la muerte, se dividió en minúsculos fragmentos y se diseminó por la tierra.»

De esta forma da a entender directamente que Nashandra es uno de los fragmentos de Manus, tras su derrota a manos del último primigenio en el primer Dark Souls. También nos da a entender que si Nashandra existe, quizá hay más como él/ella en otros mundos, lo cual chocaría de frente con la teoría de que Drangleic está formado a partir de recuerdos, a no ser, claro está, que a pesar de haber sacrificado su alma, Manus ya tuviese control absoluto sobre toda la tierra y sobre el propio primigenio, infectándolo en su combate. Pero si esto fuera así, ¿qué ocurriría si nuestra propia existencia fuese el producto de la propia Nashandra? Ella, por su propio mano, no puede acceder al Trono del Querer pero, sin embargo, tampoco quiere permitir llegar a su legítimo heredero, nombre con el que varias veces el avatar es mencionado. Esta teoría realmente está cogida por los pelos, ya que no tendría sentido que la Heraldo de Esmeralda te ayudase a llegar al Trono siendo un fragmento de Manus y que el mundo fuese invadido por el Abismo… u otra vez renacido.

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Seath, El Descamado traicionó a su propia raza, provocando la muerte de muchos de los suyos.

Sea como sea, otro de los elementos recurrentes que podemos encontrar en los mundos de las almas son los Dragones. En las tres entregas podemos luchar contra estos poderosos adversarios de una forma u otra. En Demon’s Souls, el mayor referente a estas criaturas es el propio Dios de los Dragones, una enorme criatura que nos encontraremos al final del recorrido del Túnel Colmillo de Piedra; en Dark Souls, tenemos al propio Seath, el Descamado, el dragón que traicionó a su propio raza y a Kalameet, el dragón negro, uno de los últimos dragones antiguos; finalmente, en la última entrega, no sólo hay un único dragón sino que viajaremos directamente a la Atalaya de los dragones, el lugar donde viven en tranquilidad y armonía y donde tendremos que llegar hasta el Dragón Antiguo para que nos dé su conocimiento y, aunque es un NPC amistoso, podremos luchar contra él si le atacamos, pero os advertimos que es un rival feroz. No existe una relación entre ellos, a no ser que todos los dragones que nos hemos encontrado y aquellos que cayeron en la guerra del primer Dark Souls nacieran en un primer momento desde esa Atalaya.

Como podéis ver, todo lo aquí narrado son conjeturas, teorías y conspiraciones que pueden ser o no ser verdad, pero esto es algo que sólo From Software conoce. Quizá llegará un momento en el que alguna entrega nos cuente la relación entre todos los mundos, o puede que Bloodborne nos abra los ojos contándonos una historia que ate todos estos universos. También cabe la posibilidad de que realmente todas las entregas de la saga estén separadas como la misma desarrolladora dice, o puede que todo lo aquí narrado encima sea verdad. Pero sea como sea, el mundo de las almas de From Software es uno que realmente vale la pena explorar y sufrir por él, ya que pocos juegos nos dejan con esta sensación de haber acabado un duro trabajo y sentirse satisfecho con uno mismo. Por lo pronto, os despido dándoos las gracias por haber llegado hasta aquí abajo y deseando ver que nos tienen preparado para Bloodborne y para el contenido exclusivo de Dark Souls II: Scholar of the First Sin.

Fuentes y Enlaces Relacionados:

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  • Juan

    Jajaja. Les tengo ganas de hace, muchos amigos me hablan muy bien de ellos. A ver si cae una oferta.

  • ¡No pasa nada Juan! Por suerte, estos juegos se pueden jugar en ratitos cortos y de vez en cuando suelen ser parte de alguna oferta interesante.

    Seguro que no te arrepientes de jugarlos :)

  • Juan

    Ahora tengo ganas de jugarlos.
    No tengo dinero y tiempo.
    Mala suerte que tengo.